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Conoce la crianza lenta
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Conoce la crianza lenta

Hoy en día vivimos apresurados. Sentimos que debemos aprovechar la mayor cantidad del tiempo para realizar determinadas actividades, aprender cosas, viajar, emprender un nuevo negocio, completar la mayor cantidad de tareas en un día… en fin, es un ir y venir de ocupaciones que tenemos, las cuales, si somos padres, inculcamos en los hijos con el deseo de que ellos también aprendan y hagan todo lo que pueden mientras son pequeños.

Sin embargo, ¿crees que tu hijo lo esté disfrutando? ¿no te parece que deberíamos relajarnos un poco y dejar que disfruten su niñez? ¿Deseas saber cómo puedes lograrlo?

Existe un movimiento llamado “Slow Parenting” o “Crianza lenta”, el cual busca pacificar la rutina, tanto de hijos como de padres para que ambos no se estresen.

El punto medular de la crianza lenta es respetar el tiempo de cada niño para encontrar un equilibrio entre sus actividades y lo que los hace feliz, como jugar con sus amigos, ir al parque, jugar con tierra, ver a sus primos, brincar en la arena, etc. En otras palabras, una mejor calidad de vida para los hijos.

Tal vez esto te suene complicado, ya que en ocasiones las mamás se la pasan comparando a sus hijos con los de otras mamás como: “¿Tu hijo ya sabe contar hasta el 100? ¡El mío apenas y logra contabilizar hasta el 20!” Lamentablemente todo lo volvemos una competencia, traduciendo esto a una prueba viviente de si eres mala madre o buen padre.

Por ejemplo: Una mamá llega y te cuenta que su hijo hace 3 o 4 actividades diferentes cada semana y tu te sientes la peor madre del mundo porque tu hijo apenas y quiere ponerse los tenis para ir a futbol. Obviamente pensarás “¡estoy criando un vago!” Y te lo imaginas como completo vagabundo a los 30 años.

No obstante, debemos evitar caer en este circulo vicioso de acelerar el desarrollo de los hijos por lo que otros nos dicen, llenarlos de actividades no los hará felices. No hace falta anticipar etapas o presionarlos, simplemente hace falta dejarlos ser.

Como seres humanos y en un mundo completamente globalizado, debemos apreciar los pequeños placeres de la vida, tal cual lo hacen ellos como cuando van creciendo y conociendo el mundo, como cuando detienen su camino para observar a la pequeña hormiguita que lleva una hoja hacía su agujero.

Invita a tu hijo a relajarse, tal vez puedas dejar de llevarlo a esa clase de música a la cual claramente ves que no le gusta, no aprende nada y no se siente cómodo cuando esta en ella y mejor preparen juntos en casa un huerto, armen un club o jueguen a los circuitos de destreza. Recuerda que toda actividad que hagan en familia le dejarán enormes aprendizaje significativos.

10 principios de la crianza lenta

Menos tecnología: Durante una hora al día (o más si lo prefieren) hay que apagar los celulares, tablets y todo aparato tecnológico como TV, Radio, Computadoras, etc.

Más amistades: Los amigos de los niños no solo deben ser sus compañeros de clases o de actividades, sino que deben tener más amigos del barrio, del parque, etc. Amigos de la vida.

Mamá o papá tienen que observar: Los padres deben observar para darse cuenta qué actividades hacen felices a sus hijos y cuáles no. Qué cosas de su rutina padecen y cuáles hacen con gusto.

Mamá o papá también enseñan: Las actividades extracurriculares son importantes, pero si son demasiadas puede ser perjudicial. Por eso, mamá y papá deben asumir su rol como primeros maestros y aprovechar para transmitirles conocimientos. Seguramente el niño preferirá aprender algunas cosas en el hogar con sus propios padres.

Jugar es importante: Todos los niños deben tener tiempo de jugar en el día. No están preparados para llenar toda su rutina con actividades.

Menos compromisos: Hasta los 5 años los niños no necesitan una serie de actividades programadas. Ellos aprenden espontáneamente y deben tener tiempo para ampliar su curiosidad.

Menos es más: La curiosidad y la creatividad nacen del aburrimiento.

Límites: Hay que saber cuándo establecer límites y cuándo decir NO. No hace falta entretenerlos todo el tiempo ni darles todo lo que piden.

Meditar: Hay que encontrar espacios de relajación. Algunas familias meditan, pero otras simplemente se toman un momento para la siesta en donde descargan tensiones o simplemente se tiran en una cama colgante a mirar el atardecer. Son momentos para pensar, para guardar silencio, para purgarse.

Dar tiempo: Hay que darles tiempo a los niños para que disfruten cada etapa. No hay que perseguirlos con actividades o llenarlos de paseos y salidas. Hay que sentarse con ellos y disfrutar lo que surja, desde jugar con una caja de cartón hasta ver una película en la TV.

 

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