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Cómo abordar la muerte de un ser querido con los niños
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Cómo abordar la muerte de un ser querido con los niños

Los niños de esta edad reaccionan ante la muerte de varias maneras. No te sorprenda que tu hijo necesite más cariño, pues le cuesta trabajo comprender por qué los adultos con los que vive están tan tristes. Puede reaccionar con enojo, hacer berrinche, hablar como bebé para demostrar su tristeza. Por otro lado, es posible que no muestre reacción alguna, o que sus reacciones sean intermitentes y se mezclen con su alegría y juegos habituales. Esto también es normal. Los niños no asimilan la pérdida de una vez, sino poco a poco. Y muchos retrasan el luto hasta que se sienten seguros de poder manifestar sus sentimientos. Éste es un proceso que puede llevar meses o incluso años, sobre todo si han perdido a alguien de su núcleo familiar principal. Por ello es importante que:

Le hables con sinceridad. Es importante que los padres hablen con el niño de lo sucedido y expresen sus sentimientos, con palabras sencillas que los pequeños puedan entender. Sin embargo, existe la tendencia de ocultar a los ojos de los niños la muerte, en un intento de protegerles del dolor. Pero esto resulta contraproducente porque por más pequeños que sean tienen sus propios sentimientos y perciben los de los padres aunque éstos intenten disimularlo. No sirve de nada el engaño, al contrario, se sienten todavía más tristes, solos e incomprendidos.

Expreses tus propias emociones. Guardar luto es un proceso importante para superar la muerte, tanto para niños como para los adultos. No asustes a tu hijo mostrándote exageradamente triste, pero tampoco ignores el tema. Explícale que los adultos a veces también necesitan llorar y que estás triste porque añoras al familiar que haya fallecido. Tu hijo es muy consciente de tus cambios de humor, y se preocupará aún más si siente que pasa algo, pero intentas ocultarlo.

Deja que exprese sus sentimientos. Si los mayores expresan abiertamente sus sentimientos, de algún modo les están dando permiso para que ellos hablen de los suyos, lloren y manifiesten su desconsuelo. Si se les permite que saquen su angustia, la herida se curará mucho antes. Es importante también que le permitamos sentir tristeza, rabia y que exprese sus emociones y sentimientos.

Acepta las reacciones emocionales que puedan aparecer (pesadillas, terrores nocturnos, hacerse pis en la cama, etc.) sin caer en la sobreprotección (romper rutinas, dormir con el niño, etc.) para ayudarle a enfrentar sus propios miedos.

Ten en cuenta que el tema surgirá repetidamente. Prepárate para responder las mismas preguntas de tu hijo una y otra vez, ya que comprender la permanencia de la muerte le resulta difícil. También es posible que te haga nuevas preguntas según vaya aumentando su comprensión de la muerte, y mejoren sus habilidades cognitivas. No te preocupes pensando que no le explicaste bien la muerte la primera vez; las preguntas repetitivas de tu hijo son normales. Sigue respondiéndolas con toda la paciencia de la que seas capaz dale respuestas y razones breves y sencillas sin intentar evitarlas.

No intentes ser perfecta. Si estás muy triste por una muerte reciente, no siempre podrás responder todas las preguntas, perfectamente y a la primera. Pide a amigos y familiares que te ayuden y recuerda que cuanto más te ayudes a ti misma a procesar tu pérdida, mejor preparada estarás para ayudar a tu hijo, ahora y más adelante.

Recuerden al familiar perdido. Los niños necesitan mostrar su luto por la pérdida de un ser querido. A esta edad, tu hijo seguramente no está preparado para asistir a un funeral, pero puede prender una vela en la casa, cantar una canción, hacer un dibujo o soltar al aire un globo. También le ayudará que le recuerdes la buena relación que tenía con la persona que ha fallecido.

Esfuérzate porque tu hija recupere la normalidad en su vida. No abandones por completo la rutina habitual de tu hijo, ya que la rutina le da una sensación de seguridad. Necesita irse a la cama a su hora habitual, levantarse a tiempo, comer a sus horas y si participa en grupos de juego, interactuar con sus amiguitos habituales y pasarlo bien. Volver a sus rutinas le hará sentir seguridad y confianza.

Proporciónale ayuda terapéutica. La vida les ha puesto en una situación difícil y para afrontarla de la mejor manera tienen que aprender a conocerse a sí mismos. Por eso es muy recomendable que cuenten con alguien que les guíe. Un psicólogo o un terapeuta les ayudará a conectar con sus emociones y esto facilitará muchísimo su desarrollo.

Manifiesta tu cariño constantemente. Si el familiar que perdieron era muy cercano a tu hijo, este necesita más que nunca que lo abraces, que lo mires, que le sonrías… Hay que ser muy comprensivos. Es muy probable que baje su rendimiento escolar. Es lógico que le cueste concentrarse, que lo que antes les divertía ahora les traiga sin cuidado, que tengan reacciones extrañas… Precisan, por parte de sus padres, mucha flexibilidad, pero al mismo tiempo no hay que bajar la guardia porque si se les deja de exigir y se les protege demasiado no se les hace ningún favor.

Ánimo

No es fácil para nadie. Ni para nosotros mismos, es una situación que no se olvida, pero con el tiempo se puede recordar sin dolor y llevarle siempre en el corazón.

Recordemos que tanto en los adultos como en los niños, todo PROCESO DE CURACIÓN, DE SANAR…. PASA POR SENTIR Y ACEPTAR LO QUE SE SIENTE. UN NIÑO LLORARÁ, SE SENTIRÁ TRISTE, ENFADADO… PERO ACABARÁ RIENDO Y JUGANDO.

 

 

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