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El manejo de emociones en niños y jóvenes

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  • junio 02, 2017
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Una de las tareas más importantes que tenemos como padres o madres de familia, es ayudarle a los hijos a manejar el intenso mundo de las emociones.
Los hijos desarrollan habilidades para reconocer, entender y manejar sus emociones a partir de cómo nosotros reconocemos y respondemos lo que ellos expresan. Cuando los niños aprenden a manejar sus emociones también se vuelven capaces de manejar su comportamiento.
Si como padres cultivamos una relación sana y consciente con nuestras propias emociones, nos será más posible –aunque no siempre fácil- guiar de manera amorosa, serena y segura a nuestros maravillosos niños de ahora.
Aquí detallamos algunos puntos importantes sobre cómo brindar apoyo y fomentar el desarrollo emocional óptimo en nuestros niños:
1. Valida la experiencia emocional del niño
Escucha a tu hijo y reconoce sus emociones, ve más allá del asunto que describe. Si tú lo entiendes, será más fácil que lo acompañes a entender qué es lo que le pasa.
Cuando tu hijo no comunica lo que siente pero notas que le pasa algo, acércate a él y pregunta. Sentirá tu empatía y tu sensibilidad, y si está listo para hablar lo hará.
En la adolescencia las emociones son todo un tema. Todas las emociones son válidas, lo que no siempre es válido es lo que hacemos a partir de lo que sentimos. Si acompañamos a nuestro hijo adolescente a comprender lo que está sintiendo y por qué lo está sintiendo, probablemente podrá modificar alguna conducta inaceptable.
2. Usa las emociones como oportunidad para conectar, aprender y enseñar
El momento en que un niño expresa sus sentimientos, es una ventana maravillosa hacia su mundo interno, -¡y también hacia el tuyo!-. Tienes la oportunidad de verte ante ese espejo que es tu hijo, que te recuerda como fuiste antes de tener miedo a expresarte o a ser juzgado, a aquel tiempo en que eras mucho más libre y espontáneo.
Como padres, primero necesitamos aprender a conectar con nuestras emociones y saber manejarlas. De otra manera podemos intentar aconsejar a nuestros hijos, decirles qué hacer y cómo hacerlo, pero lo que van a modelar es nuestro ejemplo. Sus patrones de respuesta emocional serán muy parecidos a los nuestros. Por eso la paternidad es la gran oportunidad para aprender sobre nosotros mismos y transformar eso que ya no queremos.
3. Enfoca su energía emocional hacia la resolución del problema
En muchas ocasiones, nuestras emociones surgen para crear una respuesta o una solución ante la situación que enfrentamos. En los niños es igual, de hecho, es más frecuente. ¿Has visto a un pequeño defendiendo su juguete que le quieren quitar porque “tiene que lavarse las manos” o “tiene que compartir”? Para el adulto esto puede no tener importancia, pero para el niño se trata de seguir su impulso de vida, y esta, es su necesidad más importante. Para poder ayudar al niño a resolver su situación, hay que entenderla. Para ayudarle a enfocar su energía emocional, necesitamos ver hacia donde está dirigida su atención y cuál es su necesidad en ese momento. Como adultos nosotros proveemos el contexto para que puedan cubrir sus necesidades de manera segura.
Con adolescentes, el tema es un poco más complejo, pero el proceso se basa en los mismos principios. Ya sabemos que lo quieres rescatar pero esa es tu necesidad, no la suya.

4. Aprende a marcar límites
Los límites tienen dos funciones: Proteger y brindar seguridad e Indicar qué es apropiado y qué no en su comportamiento.
En el manejo de límites hay que establecer un ritmo (hábitos), un tiempo y un espacio para cada cosa, sin olvidar que el ritmo de tu hijo debe tener espacios para la acción y para la calma. El ritmo se establece dependiendo la edad y las necesidades específicas de la etapa en la que está cada niño. No por ser adolescente ya no existe el ritmo, ¡al contrario!, el ritmo ayuda a que los niños y los adolescentes se sientan contenidos y seguros. Saben con qué contar. Cuando el ritmo de cada día está bien establecido, deja de ser necesario marcar límites constantemente o perseguirlos como policía. Pero para establecer un buen ritmo, necesitas primero adoptarlo tú.
Qué debemos evitar hacer con las emociones de los hijos
1. No invalides sus emociones. No le digas que no sienta lo que siente: no llores, no te enojes, no te asustes porque así le demuestras que sus emociones están mal y que él está mal por tenerlas y sentirlas. Tampoco bromees con sus emociones o le hagas sentir ridículo o culpable, en lugar de fortalecerlo, haces que se desconecte de sus emociones.
2. No le mientas para evitar su reacción emocional. Decirle cosas como “no pasa nada”, cuando sabes que sí, causará una reacción mayor. Peor aún, ¿cuándo va a confiar en ti la próxima vez? Es muy importante comunicarle la verdad a tu hijo en la forma en que mejor la pueda entender, aun cuando se trate de una situación difícil.
3. No lo ignores. Algunos padres lo hacen con la esperanza de que “ya se le pasará” o “va a dejar de hacerlo”. Esto le comunica al niño que sus emociones no son importantes, y a la larga impactará negativamente en su manejo de las mismas.

*El manejo de las emociones en niños y adolescentes. (22 de marzo de 2016). Recuperado de https://ninosdeahora.tv/el-manejo-de-las-emociones-con-los-ninos-y-jovenes-de-ahora (marzo 2017)